Tinselcity

Tengo un cuchillo.

Tengo muchos cuchillos, quizá demasiados. Pero tengo en concreto uno que es pequeño y hecho para matar. Backup knife, se llama, como si fuera no para uso habitual sino para casos de necesidad.

Algunos días, todos los días, me imagino el cuchillo en mi mano y me imagino mi mano hacer un gesto sencillo y breve. Me imagino la sangre saliendo del lado izquierdo de mi cuello y manchando todo. Me imagino después, mi madre llamando por la noche. Me imagino mi madre llamando la noche siguiente pensando en decirme “Te llamé ayer pero no estabas”. La tercera noche quizá ya se extrañara un poco de que no conteste ni en casa ni en el móvil, ni a los mensajes. Y entonces no me imagino más porque no quiero imaginarme eso. Porque me encontrarían al cabo de una semana, oliendo mal ya.

Y entonces pienso quizá en un accidente de coche. O en el monte, porque en el monte ocurren muchos accidentes, ¿verdad? Y quizá así sería más creíble. Y eso lo haría más fácil, solo un poquito, pero por lo menos ese poquito más fácil. Y pensando se me ocurre la idea del colesterol. ¿Acaso no sería incluso más creíble que me hubiera despistado con lo mal que como? Esto lleva más tiempo, claro, pero podría ser incluso más limpio.

Pero luego siempre vuelvo al cuchillo. Tan fácil, tan rápido, tan inmediato…

Todos los días pienso esto.