Tinselcity

Entrevistas y Programadores

Hace unos seis o siete años ahora, me llamaron de una empresa de selección. Yo estaba buscando activamente cambiarme de trabajo por el estancamiento que me aplicaban en la empresa en la que trabajaba en aquel momento. La breve conversación telefónica resultó suficientemente interesante como para que me acercara a sus oficinas para hablar con más tranquilidad.

Primer contacto - La selección previa

La empresa de selección estaba cerca de casa así que un par de tardes después allí estaba. Hablamos y me explicaron más. Era un puesto de frontend, para una empresa española que estaba creciendo mucho. Eran de fuera de Madrid y querían abrir oficinas en Madrid y luego ir trasladándose a ellas en un plazo de uno o dos años. Tenían una aplicación propia, una aplicación web de contabilidad, que desarrollaban y mejoraban desde hacía ya años. Todo pintaba razonablemente bien sobre el papel.

Tras la típica entrevista ligera de empresa de selección, me hicieron un poco por sorpresa -porque se les había olvidado decírmelo antes- un pequeño ejercicio de programación. “No hay problema” - les dije - “Si me dejáis un ordenador, lo hago. No me he traído el mío.”

Me avisaron que era un poco difícil, que no me preocupara mucho si se me acababa el tiempo, que normalmente dejaban una hora y cuarto pero que como no venía yo preparado si me faltaba tiempo ya lo hablarían con la empresa para que lo tuvieran en cuenta. Me pusieron un portátil, abrieron una página web y resultaron ser no uno sino tres ejercicios para resolver en línea de HTML, CSS y JS.

Este es el primer momento en el que debería haber notado que algo no encajaba muy bien el todo. Según la selectora buscaban a alguien con mucha experiencia, a alguien “muy bueno”. Eran, decía, muy exigentes. Ya les había presentado algunos candidatos y no les habían parecido bastante expertos. Y sin embargo, los tres ejercicios eran… simplones. No solo simplones; eran básicos. Eran, los tres, ejercicios que yo mismo cuando entrevistaba a algunos candidatos para un puesto sin demasiada experiencia asumía que sabrían hacer y les preguntaba algo más interesante. La hora y cuarto que daban se me terminó en unos 15 minutos y, como digo, no porque yo fuera nada especial sino porque eran problemas realmente extremadamente fáciles.

Pero no le di importancia. Pensé que, bueno, era un filtro bajo pero que no tenía mayor trascendencia. Así que terminamos la entrevista y me fui sin más.

NDA

Me llamaron tan solo unas horas después. Por una parte porque, decía la selectora, habían quedado muy impresionados con mi ejercicio. Uh. Por otra porque se le había olvidado comentarme un detalle de cierta importancia. O por lo menos uno al que la empresa le daba importancia.

Tenía que saber que si el proceso terminaba en una oferta y decidía aceptarla, la empresa necesitaba que firmara un acuerdo de confidencialidad. Me explicó la selectora que por lo visto eran muy celosos de su aplicación y de su código porque tenía una competencia muy fuerte de una empresa inglesa con bastante dinero que estaba empezando a implantarse en España y temían que les copiaran las ventajas que actualmente tenían sobre ellos. “Bueno, yo te lo mando por mail y te lo vas leyendo para que, si llega la ocasión, ya sepas qué es lo que tendrás que firmar, ok?”

El acuerdo de confidencialidad resultó ser absolutamente paranoico. No solo eso. En algún punto, en varios puntos, en muchos puntos, el acuerdo era probablemente inaplicable. En principio, yo debía renunciar absolutamente a todo lo relacionado con el desarrollo de software. No podía dar una charla, no podía colaborar con un proyecto open source, no podía escribir sobre programación en mi propia página web. Cualquier cosa que escribiera de código o relacionada con el código, dentro o fuera del tiempo y lugar de trabajo, pasaba además a ser propiedad de ellos. Lo decía explícitamente: Si escribía en mi página web algo de programación, aunque fuera en fin de semana, el contenido pasaba a ser suyo. Además de esto, exigían un tiempo de dos años tras una eventual finalización del contrato en el que yo no podía trabajar en nada relacionado con el desarrollo de software.

Lógicamente contesté a la muy amable selectora que, llegara o no llegara la ocasión, no estaba muy por la labor de firmar ese acuerdo. Pero, vaya, ya había concertado una entrevista porque estaban muy interesados y tenían prisa. Así que me dijo la selectora que si llegaba a haber oferta, que entonces podría discutirlo con la empresa, que insistían mucho pero que ella no creía que no se pudiera negociar o modificar el acuerdo.

Debía tener muchas ganas de hacer alguna entrevista porque acepté dejar la discusión para después, si había un después.

Tras aceptar hacer la entrevista, otro detalle que debería haberme hecho pensarlo mejor. La selectora me dio la dirección y la fecha y me dijo algo así como que me lo tomara con calma, que fuera con la mente abierta, que por lo visto era una gente muy dura en las entrevistas y que algunos candidatos no se lo tomaban muy bien. Pero que no me preocupara que solo era que tenían un estilo un poco agresivo, pero que eran buena gente.

Uh. En fin…

Llegué pronto porque era en plena Gran Vía y eran como mucho veinte minutos andando desde mi actual1) trabajo.

El propio sitio era curioso. Ya conocía, por ejemplo, varias oficinas por la zona. Si no recuerdo mal, Carto ya tenía su espectacular oficina de Callao en marcha desde hace poco. Algo más allá tenía algún conocido que trabajaba en alguna revista y sus oficinas tampoco estaban nada mal. Estas no eran así. Resultó que era una especie de co-working porque las oficinas que estaban mirando para establecerse de forma fija en Madrid estaban por otra zona un poco más barata. Me pareció sensato; Gran Vía era una zona innecesariamente cara. Lo que quizá no parecía tan sensato es que, llevaban en ese co-working ya varios meses y, según pude ver cotilleando un poco, estaban bastante apretados en una sala con una sola ventana.

En fin, no era un gran lugar, vale, pero tampoco quería juzgarlo como algo más que una solución temporal.

La Entrevista

He tenido algunas entrevistas curiosas. Alguna podría describirse como peculiar o incluso divertida. Tuve una de día entero, con comida con el equipo, reuniones reales de trabajo2). Tuve otra en la que el entrevistador3) me dijo que básicamente le daba igual lo que dijera porque ya había decidido que me contrataba y que además me pagarían más de lo que pedía.

Esta creo que fue la entrevista más extraña que he tenido.

Nos sentamos en una sala. Ellas, la Chief People Officer y la Head of Engineering. Yo, un ingenuo tranquilo.

Al principio no parecía nada muy raro. Sí es cierto que tenían una forma de hablar, un tono quizá, un tanto impaciente. Me iban preguntando cosas y paso a paso íbamos ganando velocidad. Velocidad a costa de interrumpirme y cortarme cuando decía más de una frase. Bueno, es cierto que a veces hablo mucho, así que no me quejo cuando en una entrevista me cortan. No es habitual que lo hagan desde el principio pero bueno.

Pero rápidamente la cosa fue cambiando de tono. A los diez minutos ya no me interrumpían simplemente, sino que intentaban conducir mis respuestas bastante agresivamente. Un breve fragmento que anoté en su momento:

Ah, también has dado clases… ¿delante de 5, 10 personas?
Sí, bueno, desde a una persona a grupos de 10, de 20 o de más…

Y en esos momentos lógicamente sientes un nudo en el estómago.

Uhm, no. La verdad es que no.

Puff, ¿qué pasa, que eres de piedra?

Bueno, no, no creo que sea de piedra, pero no es algo que me ponga nervioso. Es dar una clase…

Pero una subida a producción sí.

Uh, pues… no, la verdad es que tampoc…

Al darle al botón de poner en producción. Te pones nervioso.

Pues… vaya, no.

Pero entonces ¿qué pasa? ¿Es que te da todo igual O QUÉ?!

No, claro, no. Pero no son situaciones que me asusten. Ya lo he hecho más veces. Si vas con tus pruebas hechas, confías en el código que has escrito, lo has revisado…

Ya, ya, ya… Pero siempre hay cosas que escapan a tu control.

Bueno, pero se arregla y no pasa nada. No veo que sea…

La mayoría de sus preguntas, en lugar de tener la forma habitual de “¿Has trabajado alguna vez con…?”, las hacían diciendo cosas como “Seguramente no habrás trabajado con…, ¿verdad?” o similares. La conversación se hacía difícil de mantener al tener que estar todo el rato corrigiendo sus suposiciones negativas. También porque eran, inevitablemente, erróneas y sobre cosas que ponía explícitamente en el currículo que les había enviado. “No creo que hayas trabajado con JSPs, no?” o “De JavaScript supongo que sabrás lo básico y poco más.” o “¿No conoces Spring, no?”. A veces, era un poco distinto: “No habrás llevado nunca un equipo, ¿no? Aunque bueno, tampoco queremos que lo hagas ahora, así que da igual…”.

Pasamos así, con temas más técnicos, más sociales o más personales, alrededor de media hora o tres cuartos. Se turnaban a interrumpir las contestaciones con nuevas preguntas. Finalmente, me dieron oportunidad a mi de preguntar algo. O por lo menos eso creía yo.

La Ingeniera Jefe me había contado una visión muy poco detallada de su tecnología. Poco me había dicho más allá de que usaban Java. Al tener la ocasión de poder preguntar yo algunas cosas, empecé por ahí.

No me habéis dicho mucho de vuestra tecnología actual… Me habéis dicho que tenéis una aplicación web Java que tiene ya unos años… ¿Está basada en Spring?
Eso a ti no te importa.4)

¿Cómo?

Sí, que eso a ti te da igual. No necesitas saberlo.5)

Bueno, a ver, el puesto es de front, pero siempre es interesante conocer toda la aplicación por lo menos un poco. Y además, bueno, me puede dar una idea de cómo está el código…

El código está muy bien. Lo hemos hecho nosotros y es un código muy bueno sobre el que llevamos mucho tiempo trabajando.

Bien, bien. Estupendo. No quería decir que no fuera bueno…

Aún así, ¿no me puedes contar un poco de las tecnologías que usáis?

Pufffffff…

Y a regañadientes me contó que estaba hecho con Struts… con una versión modificada de Struts que habían desarrollado en la empresa, con muchas mejoras propias. Y luego alguna vaga explicación sobre algo raro que hacían con los JSPs que ni siquiera recuerdo bien ya. Le pregunté si era Struts 2 ó 1. “¡¿Qué más da eso?! Tú no lo vas a tocar…”. Insistí un poco más y era Struts 1, claro.

Aún quería haber preguntado algunas cosas más de cómo se organizaban el trabajo, si trabajaban por equipos independientes, si seguían alguna metodología Agile, si usaban JIRA, si hacían revisiones de código o qué control de versiones usaban… Pero no lo hice. Tampoco quise tocar de ningún modo el tema del supuesto acuerdo de confidencialidad aquel porque tenía claro que no iba a ser necesario. Además, tras esas dos respuestas me quedó ya muy claro que el ofrecimiento para que preguntara era solo una formalidad y que realmente no querían que preguntase nada. Así que dije que me no tenía más preguntas y dimos la entrevista por finalizada.

Me despedí amablemente y la CPO correspondió suficiente como para darme la mano y sonreír. La Head of Engineering decidió que no era necesario.

Con los ánimos algo confundidos pero con la tranquilidad de que nada de todo aquello era tan importante como para preocuparse, decidí tomarme un helado ahí en Gran Vía antes de irme a casa.

La Llamada

Al día siguiente tuve una breve llamada telefónica con la persona de la empresa de selección. Quería saber qué tal había ido. Fui muy sincero con ella.

Mira, no creo que salga nada bueno de aquí. No es que sean un poco agresivas como me avisaste, es que son claramente groseras y maleducadas.
(Se rió nerviosa) Bueno, sí, es cierto que eso es lo que nos habían dicho. A veces son un poco bruscas.

En fin, de cualquier forma tengo que decir que no me interesa. No creo que sea lo que busco y por otra parte ya te dije que el acuerdo de confidencialidad suponía un problema.

La selectora lo comprendía. Suelen decir que “no hay encaje con la empresa” o con el candidato. Y ya está, no es más grave que eso. Hemos hablado, no hemos encajado el uno con el otro. La vida sigue. Ya habrá otras empresas para mi y ya habrá otros candidatos para ellos. Así lo veíamos los dos. Hablamos un poco más y nos despedimos amistosamente.

Y ahí acaba la cosa… Bueno, ahí acabaría si la cosa fuera una cosa normal. Haces una entrevista, no sale, lo hablas con la persona responsable del proceso y te despides amablemente. Todos felices y a seguir cada uno con lo suyo.

Pero esto, de alguna forma no podía acabar así.

Ese mismo día, unas horas más tarde me llaman de nuevo, esta vez desde un número que no conozco. Resulta ser la Head of Engineering de la entrevista. Empieza preguntándome que qué tal, que qué me pareció la entrevista y la oferta en general y todo. No súper-amable, pero sí menos agresiva que el día anterior.

La verdad es que he hablado ya antes hace un rato con [Nombre] de [la empresa de selección] y se lo he comentado a ella. Después de lo que estuvimos hablando ayer en la entrevista y de conocernos, creo que no es lo que estaba buscando. Parece un buen proyecto pero en este momento no me interesa y…
Pues que sepas que tú a nosotros tampoco nos interesabas. Click

Y ahí sí, con ese teléfono colgado de repente, es donde termina la historia.

1)
entonces
2)
como espectador, eso sí
3)
que luego sería mi jefe, un muy buen jefe
4)
Recuerdo que esta respuesta fue literalmente así; no es una aproximación, es exactamente lo que dijo.
5)
También literal xD