Tinselcity

Yo yo yo

“Si tomo mi propia experiencia como ejemplo…”

Si tomas tu propia experiencia como ejemplo, puede que extraigas algún resultado, quizá. Pero es una maniobra un tanto arriesgada.

He conocido personas que nunca han visto el mar; ninguno de ellos piensa que nadie haya visto el mar. Similarmente, hace años en un grupo de amigos resultó que todos los que decían que eran de Ciudad Real eran, en realidad, de un pueblo de Ciudad Real. Así surgió una broma, que en realidad Ciudad Real no existe. Obviamente era una broma y nadie pensaba seriamente que Ciudad Real no existiera por la experiencia del grupo de amigos que éramos. Una vez, un amigo me confesó que hasta que se fue de casa siempre había pensado que todo el mundo tiene lavaplatos, que pensaba que sería algo que venía con la casa o algo así. ¿Una cocina en la que un lavaplatos simplemente no cabe? Seguro que me estás tomando el pelo.

Cada vez que me encuentro un comentario que empieza diciendo “si me tomo a mi mismo como ejemplo…” tengo que pensar: “No, por favor; no lo hagas”. Piensa un poco en lo limitada que es tu experiencia. Piensa en que tú eres uno entre casi 8.000 millones ya.

Ya sé que pensar lo contrario, descartar completamente tu propia experiencia tampoco es bueno. También sé que creerse tan diferente como para pensar que tu experiencia es única es un error igual de fatal. Pero, sinceramente, entre ambas cosas, te recomendaría que eligieras no usar tu experiencia como ejemplo. Si luego resulta que sí, que es una experiencia extendida y habitual pues genial. Pero el simple hecho de mirar a los demás con la mente abierta, de conceder que pueden tener experiencias muy distintas a la tuya, ya es un beneficio.