Nonsense

Aunque hace ya tiempo que pasó mi época más friki en la que los cómics, DVDs y tomos de manga ocupaban tanto en mi casa que apenas tenía sitio para más, ocasionalmente sigo leyendo algún cómic o viendo alguna película o serie de animación. Ahora mismo, llevo vista más o menos la mitad de Shirobako (WP).

Shirobako

La serie es bastante sencilla -aunque un poco… meta- y quizá eso hace que me esté gustando tanto. 5 amigas del colegio, entonces reunidas en uno de esos “clubs” de actividades extraescolares, comienzan ahora su vida profesional. En aquel club no sólo llegaron a realizar un pequeño corto de animación, sino que también afirmaron su sueño: dedicarse a la animación. Ahora cada una de ellas tiene diferente suerte intentando trabajar en la industria de la animación.

La protagonista principal, Aoi Miyamori, está metida de lleno como asistente de producción en la realización de una serie, donde otra, Ema, trabaja como animadora. Una tercera lleva un año “haciendo ruedas” por ordenador para una empresa especializada exclusivamente en animaciones de coches. Mientras trabaja en un restaurante, Shizuka va haciendo algunos pequeños trabajos como actriz de doblaje, y por último Midori aún está estudiando para hacerse escritora y guionista.

En realidad, el grupo de amigas es -aunque esto quizá cambie según avance la serie- más un tema de fondo que parte de la trama principal. Ésta gira en torno al trabajo de Aoi en la producción de dos series en Musashino Animation. En la primera como asistente de producción, encargada de algunos episodios, y en la segunda como Production Desk, con todo el peso de la producción sobre ella.

Crear una serie

Una parte de lo que me atrae hacia Shirobako es el propio tema de la animación. No sólo es bastante realista en lo que significa crear una serie de animación. También es sincera y no huye de mostrar situaciones que quizá no siempre se ven.

Pero más allá de la animación, la serie es un retrato muy válido del funcionamiento de una empresa – un poco peculiar eso sí, pero no tanto como se podría pensar. Y esto en más de una escena me ha hecho pensar en mi propio trabajo.

Está claro que la creación de una serie de animación es un proceso bastante estricto. Podríamos pensar que es un trabajo muy creativo, artístico incluso, y sin duda lo es. Pero a la vez es un proceso organizado, planificado meticulosamente, quizá hasta hacer que parte de esa creatividad parezca diluirse en algunos de los pasos el proceso. En Shirobako podemos apreciar hasta que punto es así a través de ojos situados en algunos puntos privilegiados de este proceso. Sin duda la posición de Aoi como ayudante de producción -que termina involucrada en prácticamente todos los pasos del proceso- es excelente para poder observar. Pero también lo es, por ejemplo, la de Ema, como animadora que empieza, con las dificultades del aprendizaje, de conseguir mejorar en sus habilidades o superar bloqueos. O en general, el trasfondo del grupo al completo, con ese sueño de juventud de hacer una película que siempre está presente, mientras la vida va avanzando.

Retratos

Lo más curioso de Shirobako son, creo, los retratos que hace sobre todo en Musashino Animation. Retratos de personajes, sí, pero también retratos de situaciones, descripciones muy cercanas de circunstancias que -algunas al menos- podemos haber vivido en cualquier trabajo.

Los cambios de última hora, a veces de forma aparentemente caprichosa, y el devastador efecto que tienen no sólo sobre la planificación sino también sobre la moral. El espíritu de equipo que siempre va más allá de las discusiones y enfrentamientos personales. El apoyo de los más veteranos a los que comienzan; la experiencia y la ilusión, ambas con posibilidad de ser perdidas o de ser aprovechadas. La lucha interna entre el trabajo diario y las esperanzas sobre el futuro.

Quizá el secreto para que un equipo sea tal, sea decir más O-tsukaresama desu.

(Quizá escriba algo más cuando vea lo que me queda)