Nonsense

Me gusta recordar aquella época. Uno de mis juguetes favoritos de pequeño era un transbordador espacial. Se abría el compartimento de carga y se podía sacar un absurdamente enorme satélite que tenía dentro. Siempre me han gustado las películas del espacio, de ciencia-ficción, de explorar planetas lejanos… Incluso cuando sólo es un decorado y las películas o series de lo que tratan es de algo tan antiguo como los problemas entre personas. Desde entonces hasta ahora, desde Espacio 1999 a The Expanse, pasando por cómics y dibujos animados (Planetes, recomendado), por cientos de novelas, montañas de películas…

Pero los transbordadores espaciales, esos tienen un lugar especial. Porque, si uno lo piensa, es la ciencia-ficción más real que hemos alcanzado. Naves espaciales planteadas además como un futuro de normalidad, un futuro que se describía a sí mismo tan normal como viajar a otro país o ciudad.

Por eso, cuando pienso en esa época, no es nostalgia. Es el deseo de recuperar algo que va un poco más allá, una esperanza, una actitud, una disposición de la humanidad en aquel momento para tener la esperanza de mirar hacia el futuro y desearlo.

Cuando miro a hoy, intento, de verdad que lo intento, mantener aún esa esperanza, aunque sea a nivel personal. Intento fijarme en esos proyectos ambiciosos, que miran al futuro, a un futuro de dentro de 100 años. Estoy convencido de que una buena parte de la sociedad ha perdido esto. Hay demasiados problemas y hay demasiada gente creando más. Y demasiado talento que ahora está centrado en cosas que apenas duran un año, si es que tanto. Pero… de algún modo me gusta pensar que ahí escondido en el interior de muchos aún queda algo de ese espíritu. Que aún queda gente, no sólo uno o dos planteando, qué sé yo, ir a Marte dentro de 100 años, sino muchos más escuchando esa idea y manteniendo la esperanza de un progreso.

No se trata sólo del espacio, claro. Hay tantos proyectos de futuro, proyectos de esos que se preocupan por el progreso de la humanidad, proyectos que merecen la pena. Pero la “aventura espacial” es, quizá, lo que mejor representa esa esperanza para mi.