Nonsense

Estaba pensando cómo la última vez que hablé sobre charlas conseguí que algunos me odiaran. veremos...

Pero más que esto estaba pensando en hace tiempo…

The Making of a Star

Hace unos cuantos años y, me encontré viendo cómo se construía a alguien de “éxito”. “Éxito”, entre comillas, porque el éxito es muy relativo, claro, y porque no me refiero en absoluto a “éxito” sino a “fama”, a ser reconocido y adquirir cierto renombre. Recuerdo que mientras esta persona empezaba a dar sus charlas y a escribir sus libros y sus cosas y a usar avatares con pose sofisticada 1). Y recuerdo haberme encontrado a mi mismo pensando sobre esta persona y tener un pensamiento muy claro y simple: “He visto tu código. He visto tu código y conozco por lo menos a una docena de personas que lo sufren con odio y dolor.”.

Y no se trata solo del código, claro. Había visto también cómo iba soltando lastre a diestro y siniestro. Llegando a cliente y dejando los pufos para que se los tragaran otros y desapareciendo en plan bomba de humo ninja.

Tuve poca relación con esa persona y las cosas quedaron en una fría distancia desde la que terminé perdiendo su pista sin mayor interés. No sé bien en qué quedó su fama, pero creo que ha pasado por varias start-ups de moda. Y no sé si habrá seguido haciendo sufrir a más compañeros, pero no me sorprendería demasiado.

Hace dos días me encontré en una charla en la que, por no haber mirando antes el programa, me encontré la sorpresa de poder escuchar parte de la vida de un ingeniero industrial que presentaba la ambición (“yo soy tremendamente ambicioso” - decía) como aquello que le llevó en su vida de empezar como becario a dirigir una de las empresas de ingeniería más grandes del mundo.

La ambición es una cualidad arriesgada. Es curioso cómo en la definición del mismo DRAE, se incluye…

Deseo ardiente de conseguir algo, especialmente poder, riquezas, dignidades o fama.

…ese matiz: “especialmente poder, riquezas, dignidades o fama”. Claramente no era este el sentido en que lo comentaba el ingeniero, pero si viene en el diccionario es porque es un caso muy habitual para mucha gente.

La historia se repite

Todo se repite. Recientemente he visto cómo otra persona empieza a dar sus primeros pasos por un camino parecido. Parecido no solo porque empiece a dar alguna charla, sino porque más allá del escenario, de lo visible, conozco a esta persona y sé cómo es en realidad su trabajo. Sí, también he visto su código y también he visto su forma de actuar en vivo. Y lo malo es que aunque tenga algunos de sus mismos rasgos de ambición o algunos de sus mismos comportamientos, en este caso, carece de la experiencia que aquel otro por lo menos sí que tenía.

No tengo muchas esperanzas, pero supongo que es inevitable que reciba los aplausos del público. En cualquier caso, todo esto es lo de menos. Mis pensamientos de hoy van por otro camino ligeramente diferente.

Supongamos que, independientemente de todo lo dicho, os encontráis con una persona que llega a dar una charla y esta resulta ser, en la parte técnica, un desastre. Ya, ya, todo es opinable 2) y a lo mejor no estaba tan mal. Pero a algunas cosas no hay vuelta de hoja. La charla, en su contenido técnico, tiene desde cosas dudosas a errores de bulto y de concepto pasando por malos consejos. Y, sorprendentemente 3), la respuesta de la “comunidad” es de aprobación eufórica, de aplauso y congratulación.

Pienso que hace años, cuando era más listo 4), me habría enfadado. Habría tratado de arreglar esa afrenta, quizá incluso corrido de un lado a otro agitando los brazos como un loco… "¿Es que no lo veis?". Sobre todo por esos “malos consejos”; incluso hoy, me duele ver como cada vez se meten peores ideas en nuestro trabajo y creo que esto afecta muy negativamente al progreso general. Recuerdo una época en que incluso llegué a pagar por dar yo una charla “para explicar las cosas bien”.

Sin embargo, con el tiempo han ido ocurriendo una serie de cosas. Por una parte, cada vez me importa menos todo. Por otra, hace ya tiempo que me quedó claro de qué va toda esa historia de charlas y "charlistas" y me intento mantener al margen todo lo que puedo.

Mi conclusión es que ese entorno poco o nada tiene que ver con el desarrollo de software (profesional o no). Es un ambiente podrido, basado en el lucimiento y en círculos autocongratulatorios 5) pero donde no importa ni la corrección técnica ni, demasiadas veces, la responsabilidad de la sinceridad o la preocupación real por el progreso común. Es un entorno construido sobre la apariencia, sobre la imagen.

Por supuesto hay excepciones pero como su nombre indica son eso, excepciones, y cada vez más escasas.

En fin, empiezo a pensar que estoy demasiado cansado de imbéciles y que, para lo que me queda en el convento… no, creo que no, que mejor no me cagaré dentro. Pase lo que pase creo prefiero dejarlo limpio para quien venga después, aunque traiga su propia mierda. Pero eso sí, tengo claro a. que no pienso dejar que me afecte la estupidez de esa gente y b. que no tengo miedo a fáciles soluciones.

1)
Usar un avatar en el que miras displicente hacia un lado ignorando la cámara, es evidente símbolo de éxito, ¿no? Si además te haces una foto profesional para usar como avatar… vaya, un nivel.
2)
Eeh… no
3)
O más bien sin sorprender en absoluto
4)
o menos tonto
5)
por no usar otras expresiones más coloridas, que ya cansan