Tinselcity

Obsesión Temporal

Cuando llegas al proyecto te explican brevemente las cosas más básicas. Fichar, JIRA, un rápido vistazo al código en general. el baño, la hora del café…

Luego, según vas hablando con la gente, cada uno te va contando sus “truquillos”.

Si vas entre tal hora y tal hora a la cafetería, te la vas a encontrar abarrotada. La mejor hora es esta.
Hay una carpeta por ahí con documentación pero Reginald tiene algunos apuntes mejores que no están en esa carpeta. Se los tienes que pedir porque si no no los comparte.
Lo mejor es actualizarse del Subversion pronto por la mañana porque luego muchas veces está bloqueado toda la mañana.

Y así. Cosas variadas. Algunas te las repiten varias personas. Hay una que más que repetirla, es que tú mismo la ves con frecuencia. Sabes que quizá deberías prestarle atención, pero te resistes porque de algún modo parece excesiva. Y estúpida.

Todo el mundo parece tener una hoja de cálculo con una gran tabla con diferentes colores. Las ves por ahí que la gente las tiene abiertas y meten números aquí y allá y hacen cálculos. Alguien te explica que es para hacer seguimiento de las horas trabajadas.

Tenéis que poner las horas trabajadas en la aplicación general que tiene la empresa. Tenéis que fichar todos los días al entrar y al salir. Tenéis que poner las horas trabajadas también en JIRA. Y sin embargo, dicen que “bueno, es por comodidad” o “por si acaso”, que conviene tener esa hoja propia. Y no es una hoja cualquiera, aunque hay varias versiones no se han hecho cada uno una hoja sencilla para anotar horas y ya está. Son hojas depuradas a lo largo de los años, con múltiples cálculos y macros.

Te resistes. E igual que tú se resiste George, que entró a la vez y tampoco termina de verle la necesidad.

Luego, poco a poco, todo empieza a hacerse claro.

Hay una persona que cada día saca un informe de horas y lo envía por correo. Está detallado con precisión de un minuto.

Cada ocasión en la que estáis reunidos y se trata cualquier tema de JIRA Karen o Michael recuerdan que:

a. imputemos correctamente las horas todos los días al final del día a las tareas correctas b. revisemos cada día todos los “faltantes”, que las estimaciones de tiempos no se hacen usando todo lo que te da JIRA para hacer seguimiento de tiempos sino que se hace al margen con unos campos extra que tenemos que calcular nosotros a mano todos los días.

Un día encuentras a George con su hoja de cálculo nueva. De hecho, al principio no dices nada pero luego notas que ha pasado las últimas tres horas trabajando sobre la hoja de cálculo.

Que me faltan 14 minutos en el mes pasado. 14 minutos - me dice, intentando que la tensión no le haga subir el volumen por encima de un susurro agresivo -. Y yo qué coño sé a qué tarea le puedo poner esos 14 minutos si no me dan trabajo.

Pero ahora tiene una hoja de cálculo. Irá metiendo ahí cada minuto que trabaje y su furia se sustituirá por resignación con cada recriminación de que hay un desajuste de 2 minutos y con cada vez que “aprenda” a mantener sincronizados todos los sitios donde tiene que poner los tiempos. Eso sí, George no es ingenuo.

Pues ahora esto va a cuadrar perfectamente - susurra intensamente -, pero es una farsa. Los tiempos no son reales.

Ningún tiempo lo es. Ese es el secreto de la hoja. No es para que los tiempos sean reales, porque no es eso lo que quieren los jefes. Es para que los tiempos, por muy imaginarios e inútiles que sean, encajen con precisión de segundos.